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TESTO Esperas y espectativas

Marco Pedron   Marco Pedron

I Domenica di Avvento (Anno C) (29/11/2009)

Evangelio: Lc 21,25-28.34-36 Haz clic aquí para ver las Lecturas (Evangelio: )

visualiza Lc 21,25-28.34-36

In quel tempo, Gesù disse ai suoi discepoli: 25Vi saranno segni nel sole, nella luna e nelle stelle, e sulla terra angoscia di popoli in ansia per il fragore del mare e dei flutti, 26mentre gli uomini moriranno per la paura e per l’attesa di ciò che dovrà accadere sulla terra. Le potenze dei cieli infatti saranno sconvolte. 27Allora vedranno il Figlio dell’uomo venire su una nube con grande potenza e gloria. 28Quando cominceranno ad accadere queste cose, risollevatevi e alzate il capo, perché la vostra liberazione è vicina».

34State attenti a voi stessi, che i vostri cuori non si appesantiscano in dissipazioni, ubriachezze e affanni della vita e che quel giorno non vi piombi addosso all’improvviso; 35come un laccio infatti esso si abbatterà sopra tutti coloro che abitano sulla faccia di tutta la terra. 36Vegliate in ogni momento pregando, perché abbiate la forza di sfuggire a tutto ciò che sta per accadere e di comparire davanti al Figlio dell’uomo».

Empieza el Adviento, tiempo que nos lleva a la Navidad. El adventus en la Roma

precristiana representaba el ingreso, una vez al año, de la divinidad en su templo. Adventus, de advenio, significa llegada. Liturgicamente el adviento es el periodo que prepara al nacimiento de Jesús, el 25 de diciembre. En la esféra personal, el adviento es el espacio abierto para que un hijo y un nacimiento puedan ocurrir dentro de nosotros. Dios nace cada año el 25 de diciembre. No es un dato ritual, cronológico, tradicional. Es un hecho: Dios sigue naciendo; Dios, donde hay espacio y disponibilad, llegarà seguramente.

Dios llega, eso es cierto. Lo que no es cierto es si nosotros lo veremos. El Adviento (el Adviento no es tanto un periodo del año sino una dimensión de la vida) es la certeza que està para realizarse dentro de nosotros el nacimietno del Altísimo, del Nuevo.

El adviento llega a ser adventura porque algo nuevo entra en nuestra vida y genera una novedad hacia la que dirigirse y desde la que somos atraídos y llamados.

El Adviento es siempre un intervento de Dios que quier que algo nuevo nazca en nosotros, sorprendendonos, maravillandonos, llevandonos lejos, muy lejos de nuestras seguridades.

El adviento puede causar susto porque representa la irrupción del inesperado, del diferente. El inconocido da miedo y muchas veces se intenta rechazarlo. Dios es mucho màs presente en lo que no conoces respecto a lo que conoces.

Es famosa la historia de aquel mendico que iba por las calles recogiendo lo que necesitaba día tras día. Y pensaba: "Dios, ¿Por qué no me echas una mano? Por qué nunca pasas?". Pasa otro mendigo que les pide una oferta: "Me pides una oferta. Y ¿qué puedo darte yo?". Así busca en sus bolsillos donde hay un poco de trigo. Recoge un grano y se lo da al otro mendigo. Por la noche mira lo que ha recogido durante el día: un poco de pan, una manzana y los granos de trigo. Pero que sorpresa: ¡había un grano de trigo de oro!

Sí, Dios había pasado, pero no lo había reconocido. Dios no era como se lo había imaginado. Si no esperas nada, tendràs todo lo que necesitas. No establezcas como Él tiene que llegar: deja la puerta abierta y ¡dejate sorprender!

El Adviento es tiempo de espera. Pero tenemos que distinguir espera y espectativas. La espera no tiene un objeto: es abertura y acogida. La espera acepta todo lo que llega. La espectativa no: "quiero eso" y tiene claro lo que quiere y lo que no quiere. La espectativa acepta sólo lo que ya ha establecido; lo demàs lo rechaza. Sólo la espera puede llevar a novedades porque la espectativa deja entrar lo que ya se conoce.

La espectativa cuenta consigo misma: eres tú lo que decide lo que es bueno para tí, lo que Dios tiene que mandarte, como tienen que ser los otros, lo que tú tienes que ser. La espera, por el contrario, es preñada de confianza: si llega quiere decir que es bueno para mí o que es importante incluso si no lo entiendo.

La espectativa no tiene tiempo: quiere todo inmediatamente. Todo los medios de comunicación reproducen los tiempos de espera: para hablar se usa el teléfono, para comunicar se utiliza internet, para moverse se usa el coche, para lavar se utiliza la lavadora, para cocinar se usa el microonde. La espera, por el contrario, conoce el tiempo: cada embarazo tiene su tiempo. Es el tiempo necesario para que cada cosa nazca.

La espectativa te lleva a vivir en el futuro: "Cuando llegarà aquella cosa, estaré feliz y me sentiré realizado". Y así uno corre, corre y corre porque sólo cuando tendrà aquella cosa serà feliz. Y si no llega nos deprimimos. La espera, por el contrario, te permite vivir el presente: "Siento que no estoy completo, siento que me falta algo, estoy abierto y disponible a lo que llegarà. Pero vivo el presente y estoy feliz; si llegarà algo diferente de lo que espero, estarà bien igualmente".

La espectativa cierra porque ya has decidido lo que tiene que llegar y lo que tienes que encontrar. Y si no lo encuentras no te preguntas si te estàs equivocando en tu búsqueda sino te enfadas y te consideras desafortunado. La espera abre: no decide lo que tiene que llegar y es abierta a recoger lo que llegarà. No sabe lo qué es, pero es disponible a acogerlo.

Todavía no estàs casado y empiezas a pensar: "No tengo una familia y el tiempo pasa...". Entonces la espectativa aumenta. Y empiezas a pensar: "Nunca encontraré la mujer de mi vida, nadie me quiere". Si, luego, encuentras a una mujer la rellenas te todas tus espectativas así que no serà importante ella, sino tener una relación y casarte con ella porque, al contrario, no te realizaràs. Y tienes también que acontentarte sin lamentarte porque, si te deja, ¿podràs soportar la derrota?

La espectativa genera ansia: hay que alcanzar una meta. Es como hacer un examen de la universidad: piensas aprobar pero tienes ansiedad porque te evaluaràn. Si uno vive todo así es destinado a vivir con ansiedad. Cuando tienes que hacer un trabajo dentro de un tiempo prefijado y no sabes si lograràs hacerlo estàs ansioso. La espectativa dice: "Tienes que hacerlo, pase lo que pase". A menudo estamos ansiosos porque estamos bajo la presión de nuestras espectativas; no nos permitimos hacer un error o renunciar. Todo tiene que ir como decide nuestra mente. Pero ella, a veces, es tirana. La espera genera paz: no hay una meta que alcanzar, así que no me siento ansioso. Hago mis cosas, vivo tranquilo y dejo la puerta abierta. Si algo tiene que llegar, llegarà, sin preocupaciones.

La espectativa genera desilusión. Hace algunos años fue a visitar a mi madre y la encontré triste. Entendí que le había pasado algo, per no me dijo nada. "¿Dónde encontraste aquel jersey? ¿Y aquellos pantalones?", me preguntó. Y luego me hizo muchas otras preguntas sobre mi ropa. "Tendrías que vestirte como todos lo otros curas. No me gusta como te vistes". Así que le contesté: "paciencia, es un problema tuyo". Y me dijo, muy ofendida: "¿Esa es la manera de hablar a tu madre? ¿No te acuerdas todo lo que hize para tí (intento de culpabilizarme)? ¿Piensas poderme tratar así, ahora que eres grande (victimismo)?". La grandeza de tus espectativas revela el grado de desilusión y de tristeza que tendràs que vivir.

Hay una chica de la clase tercera que es hermosa, simpàtica, inteligente y ella lo sabe. Desafortunadamente es también rica. Todos la conocen como la "bella" y como la hija que todos querrían, la niña tiene una opinión muy alta de si misma, demasiado alta. Sus compañeros hacen todo lo que ella quiere y como ella lo quiere. Pero al final no podrà que crecer según un esquema: obtener todo lo que quiere. Todo lo que espera lo recibe. Està creciendo una mujer que serà desilusionada por la vida porque no podrà darle todo lo que ella desearà.

La espera, por el contrario, genera sorpresa. Había dos novios que pensaban en casarse. Ninguno de los dos todavía había preguntado: "¿Quieres casarte conmigo?, pero los dos sabían que faltaba poco tiempo. Llega el día del aniversario del noviazgo; èl le dice: "mañana, día de nuestro aniversario, tengo que darte una cosa y decirte otra". Le pide de casarse con èl - y ella lo había imaginado; lo que no esperaba era el regalo: no le regaló el anillo (no se lo había regalado tampoco para el noviazgo), sino un maravilloso viaje en Kenya. Y eso fue una desilusión. ¡Qué pena! ¿No era maravilloso ese regalo? Pero no fue una sorpresa porque contradecía lo que ella querría. Si ya decidiste lo que tiene que llegar, no podràs apreciar la novedad de la sorpresa; no podràs maravillarte y sorprenderte de lo que ha venido.

La espectativa quiere modificar, quiere que los otros actuen como queremos: "¡Si me quisieras, harías así! Si me quisieras, lo harías para mí; si quisieras a tus padres, no harías estas cosas". ¡No! ¿No te parece egoísta permitir que los otros hagan todo lo que tú quieres? ¿Eso lo llamas amor?

La espera expone sus deseos pero acepta: "Me gustaría... necesitaría... me ayudarías...".

Una pareja vino para preparar los papeles para la boda y le dije: "Decid algo a vuestra pareja". Y ella: "Lo que espero es que me hagas feliz" (pobrecito). Si esperas que èl te haga feliz, tu vida depende de èl. Y cuando no estaràs feliz echaràs a èl la culpa de todo. Si crees que pueda hacerte feliz, tendràs una serie infinita de desilusiones porque le estàs pidiendo lo que èl no puede realizar; le estàs pidiendo lo que tienes que realizar tú misma.

Una mujer de setenta años vino a la misa con su hijo de cuarenta. "¿Te gustó la misa, mamà?". "Sí, sí, sería mejor si el cura tuviera el pelo corto, si no tocara la guitarra, si no cantara aquellos cantos, si no hiciera una prédica tan larga, si hubiera menos gente...y si, terminada la misa, no hubiera toda esa fiesta y todo eso sonreir". Traducción: para ella estaría bien si yo fuera otra persona. Ella ya sabe como yo debería ser, no puede soportarme porque mi imagen no corresponde a la que ella tiene de los curas.

Una mujer casada trabaja part-time, su marido hasta las ocho de la noche. Ella dice: "yo quiero a mi marido, pero no lo soporto cuando està en casa. Suerte que vuelve a las ocho". ¿Que quiere esa mujer de su marido?

Escuchamos este evangelio hace quince días en la versión de Marco. Luca utiliza un lenguaje apocalíptico, un género literario típico del tiempo.

Delante de acontecimientos históricos relevantes como la caída de un rey, una derrota militar o un golpe de estado, los escritores usaban estas imagenes para describir el fuerte impacto emotivo de lo que había pasado en el corazón y en el imaginario de la gente. Aquí se habla de Gerusalem y de la destrucción del templo. Se acababa un mundo (el judaísmo) y nacía otro (el cristianismo).

La expresión "hijo de Dios" que utiliza Luca procede de los Actos de los Apóstoles, Dn 7, 13-14. Hijo del hombre (que significa hombre común) indica una persona que es llamada a vivir algo grande porque està en contacto con el Altísimo y tiene una misión importante.

¿No es maravilloso? Yo también puedo ser Hijo del hombre. ¡También para mí hay algo grande! También mi vida tiene un sentido profundo para mí y para el mundo. El Hijo del hombre no nace sin "angustia, sin ansia" (21,25). Todo lo que es grande, verdadero y potente tiene un costo. Y el llegar a ser nosotros mismos tiene el costo màs grande.

Si miro a la inversión en términos de peligro, esposición y dificultad lo dejo. Pero si miro a lo que puedo llegar a ser, merece la pena. Esta es nuestra libertad (21,28): llegar a ser lo que podemos ser.

Luego el evangelio nos dice de vigilar, no de dormir (21,36).

Literalmente "agrypneo", vigilar, quiere decir "no dejarse capturar por el sueño" ("agrypneo": capturar; "ypnos": sueño). Jesús lo decía siempre: "tened los ojos abiertos, no duerman". Después, lo que pasa, parece un imprevisto pero no es así.

Un padre descubre que su hijo se droga. ¿Antes dónde estabas? Hasta ahora ¿dormiste?.

Mucha gente sufre y està insatisfecha pero ¿que hace para salir de esta situación? Algunos dicen que no tienen tiempo, que es difícil; entonces ¡sigue durmiendo!

También los percursos spirituales pueden ser una droga: si no miras dentro de tí no cambia nada. Creo que los cursos y lo percursos individuales tengan un final, al contrario, devienen una fuga de las propias responsabilidades.

Algunas personas van a la iglesia desde hace muchos años pero nunca cambiaron. También los fariseos decían: "Dios no es nuestro Padre", y se justificaban así. Era una droga, un emborrachamiento. Si rezas a Dios no significa que no estàs durmiendo.

Hay quien duerme y no quiere despertarse porque eso querría decir ver algo que no se quiere ver. Es posible descubrir un profundo dolor en el corazón; es posible descubrir que la vida està llena de errores; es posible descubrir que las personas queridas no nos aman; es posible descubrir que somos solos desde siempre; es posible descubrir que tenemos algunas dificultades. Entonces es mejor dormir.

Un hombre cae desde la quinta planta y se rumpe los huesos. En el hospital un amigo le dice: "Te hizo daño la caída...". "No, no ha sido la caída a hacerme daño, ha sido la parada". Pararse y despertarse ¡hace daño!

Mucha gente es drogadicta: hay quien depende de la madre. Un hombre, cuarenta años, casado, dos hijos, todavía lleva el sueldo a la madre.

Hay quien depende de la cultura: un chico se siente un incapaz sólo porque acabó la escuela primaria y no seguí con la segundaria. Pero es simpàtico, disponible y generoso; es una persona agradable...

Hay quien depende del trabajo. Trabajar, hacer, pensar permite estar fuera de si mismos. Si hacen algo no entran en contacto con si mismos.

Hay quien depende de la autoridad. Lo que dice el jefe es verdad, no se discute.

Hay quien depende de la ambicióny vive en función de lo que podrà hacer.
Hay quien depende del miedo de estar sólo.

Un hombre se lamentaba con un cura: "¡Mi casa es un infierno! Mi mujer e yo tenemos sólo dos habitaciones y vivimos con nuestros cuatro hijos y la familia de mi mujer. No hay espacio para todos y siempre hay confusión". El cura le dijo: "Te ayudaré pero tienes que hacer todo lo que te digo: ¿cuàntos animales tienes?". "Una vaca, tres cabras y ocho gallinas". "Llevate los animales en casa y vuelve dentro de una semana". El pobrecito obedeció. Después de una semana volvió: "Me estoy volviendo loco: el tufo, el ruído, la confusión...". El cura le dijo: "Deja que los animales vuelvan en tu jardín y vuelve dentro de una semana". Cuando el hombre volvió estaba feliz: "Padre, la casa es maravillosa, limpia y grande. ¡Un paraíso!".

Tener los ojos abiertos vale para todas las realidades: personales y sociales. La gente se lamenta por los gobernantes: somos nosotros los que los votamos.

No podemos olvidar que el nazismo nació en un país cristiano como Alemania y el fascismo en un país devoto como Italia; en la católica España había otra dictadura. En un pueblo dormido puede nacer cualquier personaje.

El evangelio se concluye con estas palabras: "vigilad y rezad" (21,36).
Un grade tipo de oración, entonces, es no dormir.

Rezar significa vigilar y no permitir que nuestro corazón duerma: tiene que sentir alegría para la vida, entusiasmo para las nuevas cosas, pasión para lo que ama y estupor para la belleza.

Rezar quiere decir vigilar y no permitir que nuestra alma no sienta la llamada de Dios, la llamada de la vida a ser hijos del hombre.

Rezar significa vigilar y no permitir que nuestra mente se deje plagiar o manipular por filosofías, ideas, culpas o miedos.

Rezar quiere decir vigilar porque lo que llamamos "Dios" sea Dios, y lo que llamamos "amor" sea amor, y lo que llamamos "malo" sea malo. Porque si dormimos las cosas cambian.

Rezar significa vigilar así que estamos presentes en este mundo y queremos dejar un signo que represente que yo estoy aquí.

El hijo del hombre (la realización del nombre que Dios puso en la profundidad de tu alma) no puede salir si tu duermes (21,36).

Todos nos apagaremos un día, pero hay quien no se encendió nunca. Para todos la vida tiene un final pero para alguien nunca empezó.


Pensamiento para la semana

Tú llegaràs e yo lo sé.

No permitas que las cosas que tienes que hacer te causen ansia: quedate despierto.

No permitas que lo que aparece esconda el corazón de las cosas y el alma de las personas: quedate despierto.

No permitas tener tantas cosas que hacer que no realizas màs lo que son tus sentimientos: quedate despierto.

No permitas que lo que todos hacen llegue a ser lo que tú también haces sólo para imitación: quedate despierto.

No permitas que el odio, la rabia y el cinismo entren en tu corazón y te impidan sentir maravilla y asombro para lo que vive: quedate vivo.

No permitas que el cotidiano borre tus sueños, tus aspiraciones y el deseo del infinito: quedate vivo.

No permitas a nadie comandarte, quitandote tu vida: quedate vivo.

No permitas al dolor eliminar la alegría de tu mente: quedate vivo.

No permitas a los chismes de convencer tu corazón, ni a las soluciones màs fàciles de engañarte: quedate atento.

No permitas que algo calle lo que tienes dentro, la fuerza, los sentimientos: quedate vivo.

No permitas a la desesperación de ganarte, ni al miedo de anularte: quedate confiado.

No permitas que algo te aleje de Èl, quedate siempre cerca de la surgente de la Vida: quedate siempre unido a Él.

Traduz. Francesca Casarin

 

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