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TESTO Libera la vida che está en tí

Marco Pedron   Marco Pedron

Domenica di Pasqua - Risurrezione del Signore (Anno B) (12/04/2009)

Evangelio: Gv 20,1-9 Haz clic aquí para ver las Lecturas (Evangelio: )

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1Il primo giorno della settimana, Maria di Màgdala si recò al sepolcro di mattino, quando era ancora buio, e vide che la pietra era stata tolta dal sepolcro. 2Corse allora e andò da Simon Pietro e dall’altro discepolo, quello che Gesù amava, e disse loro: «Hanno portato via il Signore dal sepolcro e non sappiamo dove l’hanno posto!». 3Pietro allora uscì insieme all’altro discepolo e si recarono al sepolcro. 4Correvano insieme tutti e due, ma l’altro discepolo corse più veloce di Pietro e giunse per primo al sepolcro. 5Si chinò, vide i teli posati là, ma non entrò. 6Giunse intanto anche Simon Pietro, che lo seguiva, ed entrò nel sepolcro e osservò i teli posati là, 7e il sudario – che era stato sul suo capo – non posato là con i teli, ma avvolto in un luogo a parte. 8Allora entrò anche l’altro discepolo, che era giunto per primo al sepolcro, e vide e credette. 9Infatti non avevano ancora compreso la Scrittura, che cioè egli doveva risorgere dai morti.

Buen día de Pascua a todos. Celebramos la resurección de Jesús (y esto es bueno), pero no es fàcil comprender el sentido màs profundo de esta fiesta. Resurrección es una palabra latina constituida por el prefijo “re”, que significa “otra vez” e indica un movimiento contrario, “sub”que significa “de abajo”, de la sombra a la luz, y el verbo “regere”, o sea, dirigirse, conducir, controlar.

Por eso resurrección quiere decir: “dirigirse de la muerte hacia la vida; la dirección era hacia la oscuridad, pero al final ha cambiado mirando a la luz”.

La Pascua cristiana tiene las bases en la Pascua de los hebreos: la salida de Egipto y el pasaje del Mar Rojo que es, no sólo un hecho histórico, sino también un acontecimiento simbólico.

Pascua, “pesah” en hebreo, significa precisamente “pasar”.

Los hebreos eran esclavos en Egipto bajo la dominación del faraón que significa “enemigo”. Aquí tenían pan y cebollas pero eran esclavos, sus esclavos. El problema es que no se daban cuenta de eso. Se habían acostumbrado y llamaban “vida” a la esclavitud; y el drama es que se habían adaptado a todo.

Cuàntos maridos y mujeres se han acostumbrado a una relación de conveniencia o superficialidad, cada uno tiene sus empeños y sus preocupaciones. ¡Siempre hay algo que hacer! Es por eso que nos hemos acostumbrado a hablar sin comunicar. No somos capaces de mirar dentro de nuestros ojos; no sabemos abrirnos para expresar nuestros sentimientos, nuestro amor, nuestros sufrimientos. Y el drama es que nos hemos acostumbrado a todo eso: las personas consideran normal esa manera de vivir.

Cuàntas personas dicen: “es así, no podemos hacer nada”. ¡Pero no es verdad!

La gente no es màs capaz de hablar de si misma y de mostrarse para lo que es realmente. Las personas se han acostumbrado a hacer sonrisas engañosas; nos hemos acostumbrado a vivir en un mundo falso, lleno de plàstica, màscaras y artificios.

La gente se ha acostumbrado a hablar con frases hechas y modismos: no hay nada de personal; las personas tienen vergüenza de mostrarse vulnerable y débil; los novios tienen vergüenza de darse un beso; los padres tienen vergüenza de jugar con los niños. Si una persona abraza a otra significa que es homosexual, que es rara o que tiene una relación con ella. Reir o ser demasiado felices no està bien porqué luego es seguro que pasarà algo malo; llorar no està bien porque muestra lo que una persona es realmente.

La gente se ha acostumbrado a vivir corriendo y cree que simplemente es así y no se puede hacer nada. Las personas se han acostumbrado a criticar a todos porque nadie està bien y porque no se puede hacer nada para mejorar este mundo.

La gente se ha acostumbrado a ser infeliz, a sentirse vacía, a ser nerviosa e histérica. Pregunta eso a las personas: “¿de qué necesitas?”, y te contestaràn: “salud y dinero”. Las personas ni se enteran de sus necesidades màs profundas porque han perdido sus deseos màs autenticos.

Cirugía estética, fàrmacos: la gente hace de todo para parecer viva. Pero lo hace porque dentro està muerta, porque quien està vivo no necesita estos subrogados para sentirse vivo, ya lo es.

Los rabinos dicen: “la esclavitud de los hebreos no fue tanto el Egipto cuanto el hecho de que se habían acostumbrado”.

Cuando los aliados entraron en los campos de concentración algunos presidiarios no querían salir porque se habían acostumbrado a aquel infierno y eso era màs deseable que la novedad de la vida.

El grande drama de los hebreso era que no creían màs en si mismos, habían perdido la capacidad de soñar, no creían de poder vivir como hombres libres y verdaderos y los sueños que tenían se habían apagado.

La gente no confía en si misma y piensa no tener la fuerza necesaria para cambiar. Pero en realidad la tiene: nosotros tenemos el Altísimo, la Vida dentro de nosotros. Pero cambiar es difícil.

La gente se adapta a vivir una vida mezquina, llama vida a lo que en realidad es muerte y resignación. No tiene ni idea de lo que puede vivir y de como puede llegar a ser.

Cuando dices: “tu tienes algo precioso dentro de ti”, las personas, a menudo, se rien. Pero pasa así porque no conocen sus recursos maravillosos y sus riquezas.

“Tengo cuarenta años, ahora es demasiado tarde para cambiar”. ¡Que tristeza! ¿Cómo podrà vivir un hombre que dice así? “¡No es verdad! Confía en ti mismo y ve. Libera la vida que està en ti”.

Esta es la Pascua: cuando empiezas a creer, cuando no te adaptas a vivir como un miserable, cuando descubres que tienes alas con las que puedes volar libre en el cielo infinito.

James Aggrey era un líder político de Ghana; Ghana estaba bajo la dominación y la colonización inglés y muchos estaban desanimados y resignados a ser esclavos. Él cuentó una historia que luego llegó a ser famosa. Había una vez un campesino que fue a la selva cerca de su casa para capturar un ave y detenerlo. Capturó un aguilucho, lo puso en un gallinero con las otras gallinas y le Dio pienso para aves y trigo, sin pensar que el aguila es la reina de todos los aves. Después de cinco años, este hombre recibió la visita de un naturalista y mientras paseaban por el jardín, el naturalista dijo: “este ave no es una gallina, es un aguila”. “Es verdad”, contestó el campesino, “es un aguila; pero la he criada como las otras gallinas”. “No”, objetó el naturalista. “Es y siempre serà un aguila. Porque tiene el corazón de un aguila, el corazón que un día le permitirà volar hacia las cumbres màs altas”. “No, no”, insistió el campesino. “Ha llegado a ser una gallina y nunca volarà como un aguila”. Luego decidieron hacer una prueba: el animalista cogió el animal, lo levantó y dijo: “demuestra que eres un aguila, demuestra que pertenecen al cielo y no a la tierra, ¡abre tus alas y vuela!”. El aguila, encaramado en el brazo del naturalista, miraba a su alrededor. Vio las gallinas abajo y saltó cerca de ellas. El campesino comentó: “te lo había dicho, ha llegado a ser una gallina”. “No”, insistió el naturalista. “Es un aguila. Es y serà siempre un aguila. Intetamos otra vez mañana”. El día después el naturalista subió con el aguila sobre el techo de la casa y le dijo: “aguila, recuerda lo que eres, ¡abre tus alas y vuela!”. Ella, viendo las gallinas abajo, se unió a ellas. El campesino repitió: “te lo había dicho, ha llegado a ser una gallina”. “No”, contestó el naturalista. “Es un aguila y tendrà siempre el corazón de un aguila. Intentamos otra vez. Mañana la haré volar”. El día después, el naturalista y el campesino se levantaron muy temprano. Cogieron el aguila y la llevaron a una montaña fuera de la ciudad, lejos de las casas de los ciudadanos. El naturalista levantó el aguila y le ordenó: “demuestra que eres un aguila, demuestra que pertenecen al cielo y no a la tierra, ¡abre tus alas y vuela!”. El aguila miró a su alrededor. Temblaba, pero no voló.

Luego el naturalista la puso en dirección del sol, de manera que sus ojos pudieran ver la inmensidad del horizonte. En aquel momento, ella abrí sus alas y se levantó empezando a volar cada vez màs alto. Voló hasta confundirse con el azúl del cielo...

Y Aggrey terminó diciendo: “hermanos y hermanas, ¡mis compatriotas! Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios; hubo personas que nos hicieron pensar como si fueramos gallinas y muchos todavía piensan ser gallinas; pero somos aguilas. Por eso tenemos que abrir nuestras alas y volar”.

Esta es la Pascua: creer que se puede llegar a ser diferentes y salir de las propias tumbas y sepulcros.

Por eso necesitamos de un Moisés, de alguien que nos permita enterarnos de que somos eslcavos y prisoneros de nuestra vida.

Necesitamos de alguien que nos saque de la esclavitud, que nos permita comprender que podemos llegar a ser libres y que nos ayude a hacerlo. Necesitamos de alguien que nos diga: “tú no eres realmente así. Existe la felicidad y puedes ser diferente. Esta no es la vida: puedes conocer cúal es la verdadera vida”.

“Moisés”, de hecho, significa “salvado, sustraido de”. Es èl que salva de la muerte, que abre los ojos, que permite creer a un sueño que se llama utopia, irrealidad, imposible.

Moisés llega, porque la vida es buena con nosotros y nos manda siempre algún Moisés. Él hace una propuesta: “tu estàs muerto, pero la vida existe; tu estàs prisonero, pero puedes salir”. “¿Quieres pasar? ¿Quieres seguirme? ¿Quieres escapar de la muerte y de tu esclavitud? Tienes que pasar el Mar Rojo e ir hacia el ignoto. Deja tu esclavitud y tus certezas para ir hacia el ignoto, hacia algo que no sabes cómo serà”. Moisés te propone la grande pregunta de la vida: “¿quieres vivir verdaderamente?”, “¿quieres sentir cuànto es intensa, profunda y maravillosa la vida?”. “¡Sí!”. “Entonces tienes que pasar el Mar Rojo”. “Pero tengo miedo”. “Es necesario pasar el Mar Rojo, no hay atajos, es así”.

Tienes que decir “sí” a la vida incluso si es doloroso, incluso si te parece algo difícil o imposible; tenemos que tener confianza e ir.

Una mujer se ha separado de su marido violento: ¿y la casa? ¿y el trabajo? ¿y la hija? ¿y los suegros? ¿y el pueblo que admiraba tanto a ese hombre? Si se piensa a todas esas preguntas no se va a ningun sitio. Ten confiaza y ve.

¿Y luego? Luego no serà simple, pero estaràs libre. Los hebreos necesitaron de cuarenta años para entrar en la tierra prometida. La tierra prometida es la madurez, una vida libre de la irresponsabilidad y de la indecisión. Es el tiempo en el que trabajas en la tierra de tu vida; es el tiempo en el que te enfrentas con los enemigos, con el hambre, la sed y el deseo de volver.

Pero la tierra prometida existe y los hebreos, después de una Pascua de cuarenta años, llegaron.

El evangelio cuenta de la carrera de Pedro y Juan que van al sepulcro. Cuando Pedro llega se dice que “vio”, pero el verbo es “theoreo”, que significa: “ser testigo, ver, observar, mirar, constatar”. Es el verbo de quien ve sin ir màs allà, sin entrar dentro de las cosas.

Se dice que también Juan “vio”, pero se usa “orao” que es el verbo de la fe que significa: “encontrar, percibir, sentir, comprender, experimentar”. Es una acción que te permite comprender, que te ilumina la existencia.

Si nos acostamos a la resurrección como Pedro, pensando que es un evento que se puede comprender a través de la mente, veremos y no pasarà nada porque seremos espectadores. Pero si nos acostamos como Juan dejandonos tocar, permitiremos que lo que vemos entre dentro de nosotros revolucionando nuestra vida.

No se puede comprender la resurrección sólo a través de la razón; si no comprometemos también el corazón y el alma, quedaremos fuera.

Los apóstoles, en los evangelios, piensan que las cosas que cuentan las mujeres son charlas y chismes (Lc 24, 11). Hay muchas personas que liquidan todo con charlas: se habla de la vida, de la muerte, del amor, de Jesús, pero eso es un hablar vacío: estas personas permanecen al exterior de las cosas, no se dejan tocar. Simplemente reflexionan, haciendo suposiciones y teorías. Aquí no hay resurrección ni vida. Se habla de la vida y de la muerte sin percibirlas, sin vivirlas; así no es posible encontrar al Resucitado.

Jesús Resucitado encuentra a Maria Magdalena mientras que ella està llorando (Gv 20, 11); encuentra a los discípulos en el cenàculo mientras que estàn llenos de miedo (Gv 20, 19); encuentra a los discípulos de Emmaus mientras cuentan de cuanto Jesús los había entusiasmado.

En todos estos encuentros hay el corazón, el afecto, el alma, el amor.

En un cuento se dice que durante la celebración de la Misa, se desató una tormenta: un rayo cayó sobre el campanil e hizo temblar las paredes de la iglesia llena de gente. El celebrante dijo: “interrumpimos la misa y rogamos”. Se puede rogar o pensar de rogar, se puede vivir o pensar de vivir, se puede amar o pensar de amar.

Resurgir significa elegir la vida. Hace muchos años un escritor dijo: “si reímos hay el riesgo de aparecer estúpidos. Si lloramos hay el riesgo de aparecer sentimentales. Si mostramos nuestros sentimientos hay el riesgo de mostrarse vulnerables. Si creemos en nuestros sueños hay el riesgo que nos consideren ingenuos. Si amamos hay el riesgo de morir. Si esperamos hay el riesgo de la desesperación. Si nos atrevemos hay el riesgo del fracaso. Pero se tiene que correr el riesgo porque el riesgo màs grande de la vida es no arriesgar nada”.

No renuncie a algo que es bueno para tí sólo porque està lejos o porque es pesado: si te permite vivir, ¡elige la vida!

Cuando tienes que tomar una decisión, elige vivir, no hacer nada es elegir la muerte.
Cuando una relación es agobiante y opresiva, ¡elige la vida!

Es lo mismo que en la sociedad y en la educación: ¡elige la vida!

Elegir la vida significa resuscitar. Porque la resurrección y la Vida seràn la continuación de lo que cada día elegimos.

Cada día cuando me levanto tengo que decir: “hoy elijo la vida, hoy quiero vivir”. Cada mañana me levanto de la cama, pero tengo que levantar también mi corazón y mi alma. Y después de la muerte sentiré Su voz decir: “levàntate”. Y durante aquella mañana sin fin todos nos levantaremos y lograremos la Vida sin Fin.


Pensamiento para la semana

Sube...levantate...resurge...vuelve a empezar...otra vez...nace...crece...pasa...cambia...
Liberate...vuela...va...perdona...

Elige la vida...atrevete...camina...vive

Traduzione di Francesca Casarin

 

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